Qué reformas hacer para revalorizar una vivienda
Renovar la cocina y el baño, mejorar la eficiencia energética, redistribuir el interior, actualizar los acabados y poner a punto los espacios exteriores son las seis reformas que más revalorizan una vivienda antes de su venta. Bien planteadas, elevan el precio un 20% de media, y más de un 30% en Madrid y Barcelona.
Antes de poner una vivienda en el mercado, la pregunta clave no es solo cuánto vale, sino qué se puede hacer para que valga más. La superficie y la ubicación son difíciles de cambiar, pero el estado del inmueble sí admite margen de mejora, y la demanda lo tiene muy en cuenta al comparar entre viviendas similares. La clave, según Gloval, sociedad de tasación homologada por el Banco de España, está en identificar qué necesita cada inmueble para resultar más atractivo que las alternativas de su entorno.
No se trata de reformarlo todo. Su análisis distingue seis áreas de actuación con impacto directo en la valoración, y en muchos casos bastan intervenciones parciales para lograr el efecto buscado. Lo decisivo es partir del estado real de la vivienda y de lo que espera el mercado en cada zona.
1. Reformar la cocina: instalaciones, mobiliario y distribución
La cocina es el espacio que con más rapidez delata la antigüedad de un inmueble, y por eso su renovación tiene un impacto alto en el precio. Según el estado de partida, Gloval plantea un abanico de actuaciones que no siempre exige una obra integral:
Renovar las instalaciones obsoletas de fontanería y electricidad.
Sustituir muebles deteriorados y renovar encimera y revestimientos con materiales resistentes y fáciles de limpiar.
Mejorar la distribución y la iluminación para cambiar la percepción del espacio.
Ganar almacenaje con cajones y armarios de gran capacidad o huecos para pequeños electrodomésticos.
Cambiar los electrodomésticos antiguos por modelos con alta calificación energética.
A todo ello se suma una recomendación estética: optar por acabados neutros, sin colores estridentes ni una decoración demasiado personalizada. El objetivo es que cualquier persona compradora pueda imaginarse viviendo allí, una lógica que conviene aplicar al resto de la casa.
2. Actualizar el baño: del plato de ducha a la ventilación
El baño completa el binomio de estancias con mayor peso en la tasación. Sustituir sanitarios deteriorados o pasados de moda, cambiar la bañera por un plato de ducha y renovar las griferías son actuaciones relativamente acotadas con un retorno notable. Si hay revestimientos dañados o problemas de humedad, solucionarlos es prioritario antes de vender.
Mejorar la iluminación y la ventilación e incorporar soluciones de almacenamiento termina de transformar un espacio que la demanda examina con especial atención. Son detalles que pesan en la primera visita.
[Fuente «Brainsre.new»]



