Cuando comprar casa deja de ser racional: ansiedad, prisas y errores financieros

Que el mercado inmobiliario se encuentra profundamente tensionado es, a estas alturas, una evidencia compartida. La escasez de oferta, la falta de medidas eficaces para atajar uno de los principales problemas estructurales del país y unos precios que continúan marcando máximos están configurando un escenario en el que la compra de vivienda se vive cada vez más como una carrera contrarreloj.

 

En ese contexto, la urgencia por comprar y el miedo a quedarse fuera del mercado están alterando de forma significativa la toma de decisiones de muchos compradores.

El fenómeno no es menor, cada vez más personas toman decisiones clave sobre su hipoteca apoyándose en recomendaciones genéricas, experiencias ajenas o incluso en herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT. El resultado es una combinación peligrosa de estrés, falsa seguridad y decisiones financieras mal calibradas.

Según advierten los expertos, las consecuencias ya son visibles: operaciones que fracasan antes incluso de empezar, pérdidas económicas relevantes y un impacto psicológico creciente sobre compradores que sienten que el mercado no les deja margen para pensar.

Comprar bajo presión: decisiones que no esperan

En este contexto, se alerta de una tendencia que se repite con frecuencia creciente. «Hay una necesidad de compra muy fuerte y mucha gente se lanza a comprar impulsivamente para no perder la vivienda», explican. Entre las prácticas más habituales, se señalan operaciones en las que se entregan señales o arras sin haber estudiado previamente la viabilidad hipotecaria. «Se está confiando en lo que hizo un amigo, en lo que se escuchó hace un año o en lo que dice ChatGPT, y después las entidades no aprueban la financiación».

 

 

[Fuente «Economía3»]