Las cuatro razones sumergidas del iceberg inmobiliario por las que no va a bajar el precio de la vivienda

Entre las mayores consecuencias de la pandemia del Covid que aún perviven, sin duda el precio de la vivienda es la que mayor quebradero de cabeza está dando. Tras la burbuja inmobiliaria de 2008, el mercado necesito de casi una década para recuperarse y estabilizarse y cuando todo parecía haberse consolidado llegó la crisis sanitaria de 2020 disparando los precios hacia máximos históricos.

 

Desde entonces la escalada ha continuado hasta convertir el asunto de la vivienda en un problema estructural de difícil solución, al menos a corto plazo, o como mínimo hasta dentro de 2 años, tal y como apunta la agencia de rating Fitch.

La constante comparativa entre la inestabilidad actual en el mercado, provocada en gran medida por el desequilibrio entre la oferta y la demanda, y la crisis de hace casi 20 años ha encendido las alarmas sobre el estallido de una nueva burbuja y en consecuencia el desplome de los precios. Las previsiones para los próximos años no es solo que los precios se mantengan, sino que el mercado continuará al alza y de momento sin techo. De la misma manera, el Fondo Monetario Internacional señala un crecimiento explosivo de los precios «basándose en síntomas observables». Así, en el mercado persisten cuatro factores indicativos de por qué no va a descender el precio de la vivienda.

Con todo, el desajuste estructural de la demanda y la escasa oferta no es más que la punta de un iceberg sumergido a causa del limitado número de viviendas nuevas construidas, en parte como consecuencia del incremento de los costes y las materias primas, y el crecimiento continuo de población que con lleva un aumento también en la formación de nuevos hogares.

Sin olvidar el impacto que podría tener, y que seguro que tendrá, el conflicto de Oriente Medio, aunque desde la tasadora Tinsa, aseguran que el inmobiliario español «puede ser una buena protección ante las incertidumbres inflacionarias» y todavía es un mercado «atractivo para la inversión», por lo que su previsión es que los niveles de compraventa se mantengan fuertes para los extranjeros.

 

 

[Fuente «El Economista»]