La paradoja de la vivienda en España: del exceso de la ‘burbuja’ a la crisis por falta de casas
El mercado residencial español se enfrenta a un problema cada vez más estructural. Entre 2019 y 2025, el precio de la vivienda ha aumentado en torno a un 40%, una subida que supera en unos diez puntos porcentuales el crecimiento de la renta disponible de los hogares y que se produce en un contexto marcado por un déficit persistente de nueva construcción.
Así lo concluye el último informe de CaixaBank Research, que analiza el mercado inmobiliario europeo en un contexto en el que la vivienda se ha convertido en la principal inquietud para los europeos.
Este escenario contrasta de forma radical con el que vivió el mercado residencial español durante la anterior gran crisis inmobiliaria. Tras estallar la burbuja inmobiliaria en 2008, el sector atravesó una profunda recesión marcada por un exceso de oferta sin precedentes, tras más de una década de crecimiento impulsado por el crédito fácil y una producción de vivienda muy por encima de las necesidades reales de la población.
En los años previos al estallido de la burbuja, España llegó a iniciar más viviendas que Alemania, Francia y Reino Unido juntos, lo que desembocó en un stock de cientos de miles de viviendas sin vender y en el colapso de buena parte del tejido promotor.
La brusca corrección del mercado provocó una caída generalizada de precios, un desplome de la actividad constructora y un proceso de desapalancamiento que se prolongó durante casi una década. Desde entonces, la promoción residencial ha operado bajo un modelo mucho más prudente, con mayores exigencias de capital, una financiación más restrictiva y una producción muy contenida.
Sin embargo, este ajuste estructural, que permitió absorber el exceso heredado de la burbuja, ha derivado con el paso de los años en el problema opuesto: una oferta insuficiente para atender el crecimiento de hogares, especialmente en las grandes áreas urbanas y los mercados más dinámicos.
[Fuente «El Economista»]




