De patito feo a la reina de la fiesta: la hipoteca fija vive una nueva edad de oro

El estallido de la burbuja inmobiliaria del año 2008 supuso un punto de inflexión en el mercado hipotecario. En cuestión de meses, el euríbor, el índice de referencia en España para las hipotecas variables que evoluciona en función de los tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE), se desplomaba en apenas un año, pasando del 5,3% al 1,2%.

 

Esto supuso una buena noticia para aquellos ciudadanos que estaban dispuestos a hipotecarse para adquirir un inmueble en propiedad. Ya no tenían dudas: la hipoteca variable era mucho más rentable que la fija, cuyo protagonismo era prácticamente residual. En 2009, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)más del 90% de las hipotecas firmadas eran a tipo de interés variable.

La tendencia se mantuvo en los siguientes años con un ligero cambio de rumbo a finales de 2015, cuando el mencionado porcentaje del 90% empezó a reducirse de forma paulatina tras más de un lustro. Sin embargo, la confirmación del sorpasso no llegó hasta enero de 2021: ese mes el 51,7% de la hipotecas firmadas en España fueron fijas frente al 48,3% de variables, según el INE.

A ese adelantamiento contribuyó de forma decisiva el comportamiento del euríbor, que entre febrero de 2016 y marzo de 2022 se movió en valores negativos y empezó a subir posteriormente hasta colocarse por encima del 4% en noviembre de 2023.

Este despertar llegó al calor de las subidas de tipos del BCE para controlar la inflación provocada por la guerra de Ucrania. El regulador europeo elevó los tipos en apenas un año -entre septiembre de 2022 y septiembre de 2023-hasta el 4,50%, su nivel más alto desde 2001, y los ciudadanos con hipotecas variables temblaron. Por ejemplo, las cuotas para una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un interés de euríbor más el 1% pagaron unos 230 euros más al mes.

Los hipotecados empezaron entonces a mirar con otros ojos la modalidad fija, donde el tipo de interés no varía durante toda la vida del préstamo, y muchos ciudadanos decidieron sustituir su hipoteca variable por una fija. En paralelo, los nuevos hipotecados también han apostado por la contratación de préstamos a tipo fijo o mixto, que tienen un interés fijo durante los primeros años para luego pasar a ser variable.

 

 

[Fuente «La Información»]